Receta Italiana (Pizza)
Una de las recetas más destacadas
El origen de la palabra pizza no está del todo claro. Todo apunta a que su etimología está relacionada con el término “pinsa”, el participio del verbo latino “pinsere”, que significa machacar, aplastar o estampar. Algo que tiene mucho que ver con la forma de elaborar esta masa, que presionamos hasta que se vuelve plana.
- 525 gr. de harina de fuerza o mitad panificable mitad de fuerza
- 350 ml. de agua
- 11 gr. de sal
- 6 gr. de levadura fresca o 2 gr. de levadura seca de panadero
- Salsa de tomate (mejor casero)
- Mozzarella
- Hojas de albahaca fresca
- Aceite de oliva virgen extra
Cómo Preparar lo:
- Disolvemos la levadura en agua. Añadimos la harina y mezclamos bien con un tenedor o cuchara. Tapamos el bol con un trapo limpio y dejamos reposar 10 minutos.
- Pasado ese tiempo, y sin amasar, estiramos la mezcla desde un extremo (podemos untarnos las manos con aceite para que no se nos pegue) y la doblamos sobre sí misma. Le damos la vuelta al bol y hacemos el mismo movimiento con el otro extremo.
- Tapamos con el trapo y esperamos 15 minutos más. Después, volvemos a repetir el proceso de doblar la masa sobre sí misma.
- Untamos 3 boles o tuppers con algo de altura y dividimos la masa en tres partes. Las dejamos bien tapadas con film, envoltorios de cera de abeja o la misma tapa del tupper.
- Guardamos los 3 boles en el frigorífico entre 1 y 3 días. Pasado como mínimo un día, podemos sacar la masa para hacer las pizzas en el momento que queramos. Con estas cantidades salen tres pizzas así que, si solo queremos hacer una, podemos guardar el resto en el frigorífico o congelar la masa si vamos a tardar más de tres días en hacer otra pizza.
- En el momento que queramos hacer la pizza, precalentemos el horno a 250º y sacamos la masa de pizza del frigorífico. Veremos que está hinchada y que no hace falta amasar, está lista para hornear. Preparamos un papel de horno y espolvoreamos un poco de harina para que no se pegue (poca porque no queremos añadir más harina a la masa).
- Nos empapamos las manos con aceite, colocamos la masa en el papel de horno y la vamos extendiendo con las manos y dando la forma redonda. Es una masa muy elástica, así que no tendremos problemas. Si al principio cuesta un poco y está tensa, tenemos que tener paciencia y dejarla unos minutos para que se suelte. Intentamos hacerla lo más fina posible pero, si nos gusta, podemos hacer los bordes algo más gruesos.
- Untamos la salsa de tomate sobre la superficie de la pizza sin llegar a los bordes. Si el tomate es natural y suelta mucha agua, lo escurrimos bien antes de añadirlo a la base.
- Laminamos el queso mozzarella y lo repartimos por la pizza. También podemos sacar pedazos irregulares con las manos.
- Añadimos unas gotas de aceite de oliva virgen extra.
- Ponemos la pizza con el papel directamente sobre la base del horno (el suelo del horno) sin la bandeja. Este es el truco para que haga el efecto de horno de leña. La dejamos unos 3-4 minutos y levantamos un poco la base para comprobar que se tuesta por abajo pero sin llegar a quemarse.
- Pasamos el papel de horno con la pizza a la bandeja y la colocamos en la parte superior del horno un par de minutos más para que se acabe de cocinar la parte de arriba.
- Sacamos la pizza del horno, añadimos unas hojas de albahaca y lista para servir.
q rico se me antojó
ReplyDelete